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Endulzamiento

Al sexto día de la semana  En el segundo viernes del mes: Comienza el ritual, Conjurando a la diosa del amor su presencia en esta ceremonia, Enciende una vela roja, Que ilumine la oscuridad, Y al fuego lento de la cocina, Funde la leche con tres ramitas de canela, Agrega a la mezcla dos de azúcar y una cucharada de miel,  para endulzar la piel, Dejando caer una gota de esencia de vainilla, Junto a una infusión de manzanilla. Para aumentar el aroma, Coloca pétalos de rosas, Y el perfume que siempre usas, Apagar el fuego y dejar reposar. Verterlo en una bañera. Poco a poco ir regando  Por cada parte del cuerpo Desde los pechos, Siguiendo por las caderas, hasta terminar en las piernas. Mientras intenciones en tu cabeza Todo el amor y la belleza, Que tu corazón desea.
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La última vez que grité

  La última vez que grité tan fuerte nadie me escuchó; Me encuentro en un oscuro y húmedo lugar, pero no recuerdo haberme alejado tanto, tengo mucho frío tanto que no siento el cuerpo, me duele la cabeza hasta la punta de los pies,   Me siento sucia y un hedor nauseabundo me inunda; No se si es ayer o que día es, Trato de abrir los ojos pero me es imposible como si estuvieran tapados con algo, siento un sabor amargo en mi boca y dolor inmenso en mi corazón como si presintiera que algo malo va a suceder,  Siento el aire cada vez más denso,  Puedo sentir como de mi cabello brotaron raíces y mi cuerpo está cubierto de tierra, no logro sentir mis manos, ni las piernas. Escucho ruidos a lo lejos pero nose de donde provienen, intento nuevamente gritar pero era en vano ya nadie me iba a escuchar. Cuando por fin me hallaron ya no quedaba nada de mi, solo era restos de lo que un día fui. 

Pobres almas sin sol

Hay personas que no sueñan,  Que no creen en nada, Que no tienen esperanzas, Para ellos el infierno no es lo peor,  Y el invierno no es tan frío, Tampoco le temen a la noche, Y el mañana les da lo mismo,  No se cuestionan cosas, No sienten dolor, Ni pena, Ni angustia, No hay remordimiento que los atormente, Ni hambre que los deje sin dormir, Son pobres almas sin sol, Nublado tienen el juicio y la ra zón,  Presas de la oscuridad de su ego,  Ciegas de corazón. -Agostina Roque-