Al sexto día de la semana En el segundo viernes del mes: Comienza el ritual, Conjurando a la diosa del amor su presencia en esta ceremonia, Enciende una vela roja, Que ilumine la oscuridad, Y al fuego lento de la cocina, Funde la leche con tres ramitas de canela, Agrega a la mezcla dos de azúcar y una cucharada de miel, para endulzar la piel, Dejando caer una gota de esencia de vainilla, Junto a una infusión de manzanilla. Para aumentar el aroma, Coloca pétalos de rosas, Y el perfume que siempre usas, Apagar el fuego y dejar reposar. Verterlo en una bañera. Poco a poco ir regando Por cada parte del cuerpo Desde los pechos, Siguiendo por las caderas, hasta terminar en las piernas. Mientras intenciones en tu cabeza Todo el amor y la belleza, Que tu corazón desea.
La última vez que grité tan fuerte nadie me escuchó; Me encuentro en un oscuro y húmedo lugar, pero no recuerdo haberme alejado tanto, tengo mucho frío tanto que no siento el cuerpo, me duele la cabeza hasta la punta de los pies, Me siento sucia y un hedor nauseabundo me inunda; No se si es ayer o que día es, Trato de abrir los ojos pero me es imposible como si estuvieran tapados con algo, siento un sabor amargo en mi boca y dolor inmenso en mi corazón como si presintiera que algo malo va a suceder, Siento el aire cada vez más denso, Puedo sentir como de mi cabello brotaron raíces y mi cuerpo está cubierto de tierra, no logro sentir mis manos, ni las piernas. Escucho ruidos a lo lejos pero nose de donde provienen, intento nuevamente gritar pero era en vano ya nadie me iba a escuchar. Cuando por fin me hallaron ya no quedaba nada de mi, solo era restos de lo que un día fui.